lunes, 3 de septiembre de 2007

GUILLERMO BLANCO Atajen atajadores a los nuevos payadores

Cada vez que el milenario arte comunicacional payadoril ha corrido riesgo de extinción, siempre apareció una bordona para apuntalar la nueva décima. En el Río de la Plata, de Betinotti para acá se han sucedido maravillosos exponentes que han regado el camino con sus decires enarbolando este arte maravilloso, aunque no esté en la cresta de la ola light que se mueve en la superficie. Por eso sepa disculpar el lector el contagio por el tema, para seguir con el mismo pero en décimas aficionadas:

Por eso es tan elogiable
esto que viene naciendo,
y que a gritos va creciendo
con ganas y con placer.
Con mucho amor y con fe
Juglares del mundo llegan,
para alimentar las venas
encarando el desafío.
Yo los convoco a los míos
para que sigan leyendo...

Desde hace un lustro, varios veinteañeros con intenciones superadoras del verso elemental como Luis Genaro, David Tokar, Juan Lalanne, Cristian Méndez y Emanuel Gabotto se juntaron para hacer algo, comandados por el de nombre menos gaucho de todos, el de Wilson Saliwonczyk, nacido en Los Toldos pero hijo adoptivo de ese 9 de Julio que también diera al ilustre Jorge Soccodato.

Y ese hacer algo fue cruzar el Plata, entreverar el canto con el de los hermanos orientales Gabriel Luceno y otros herederos de Carlos Molina, Irala y Curbelo –sólo por nombrar tres de los grandes, sin olvidar a Osiris Rodríguez Castillo y al incansable maestro Abel Soria-, y fueron creciendo a su manera. Fueron desandando el camino con algunos porrazos propios de los primeros pasos, con cierta arrogancia juvenil y cierta dosis de olvido hacia algunos de los payadores que ya son referentes inamovibles de la historia.

Pero hay que darles la derecha en cuanto al empuje, la constancia, la capacidad para no perder el tiempo, para estudiar en serio y así lograron algo atípico, volver a cruzar, ahora el Atlántico, y juntarse con juglares de otros lados.
Así surgió un fenómeno que pudo reflejarse en un libro que acaba de salir y se llama “Juglares del mundo 2005”, en el que dos especialistas en el tema, Pepe Criado y Enrique Durán, motorizan una historia como para ser contada, leída y también escuchada, porque a la brevedad se incorporará al trabajo un CD con payadas rioplatenses y modismos españoles como para parar la oreja y aprender a entender rimas y letras. Espléndido es lo de Pepe Criado, Paco Megías y Miguel García “Candiota”, y lo del cubano Alexis Díaz Pimienta. Y nunca está de más seguir elogiando a esa pícara coplera salteña llamada Mariana Carrizo, también entreverada con su caja chayera.

En 210 décimas (perdón, páginas), el trabajo encierra el paso de los troveros por ciudades argentinas (La Plata, 9 de Julio y San Pedro) y uruguayas (Montevideo), antes de que dos de ellos, Wilson y Ricardo Pino, se embarcaran hacia Francia y España donde dejaron una huella de nuestro canto esencial. Allí supieron de la predisposición de Cecilia Rossetto, agregada cultural en Barcelona que los contactó con gente del palo.

Y bien. Ahora andan por aquí, volviendo a la lucha cotidiana, a ese eterno empezar de nuevo que le ofrece nuestro querido país a todo aquel que regresa con algunos pergaminos bien ganados. Ellos tienen la tranquilidad de conciencia de saberse de memoria y llevar a todos lados al verso del Martín Fierro que abre el libro Juglares del mundo y cierra estas líneas:

Procuren, si son cantores
el cantar con sentimiento.
No templen el instrumento
por sólo el gusto de hablar
y acostúmbrense a cantar
en cosas de fundamento.


Fuente: www.folkloreclub.com.ar 11.8.2006